PRÁCTICA: ANÁLISIS EXPERTO DEL INGRESO MÍNIMO VITAL (IMV)

 

El ingreso mínimo vital está regulado por la Ley 19/2021, de 20 de diciembre, está dirigido a unidades de convivencia en situación de vulnerabilidad económica, con residencia en España y que sean mayores de 23 años. Para poder recibir el Ingreso Mínimo Vital o alguno de sus complementos se necesita que la renta y el patrimonio de la Unidad de Convivencia en su conjunto no supere ciertos umbrales,  la Unidad de Convivencia está formada por todas las personas que viven en un mismo domicilio y que están unidas: por matrimonio o por pareja de hecho (formalizada desde hace dos años y conviviendo por lo menos 5 años); por tener un vínculo familiar de hasta segundo grado; o por tener fines de adopción o acogimiento familiar. Otro requisito que se debe cumplir es que el solicitante no sea propietario de una sociedad mercantil.

En el momento en que una familia o una persona solo lo solicitan, se valorará si la renta y el patrimonio del hogar durante el año fiscal anterior es inferior a los umbrales que se marcan por ley.  Se solicita principalmente a través de la Sede Electrónica de la Seguridad Social, una vez dentro hay que verificar los requisitos, rellenar el formulario (datos personales, ingresos patrimonio, unidad de convivencia…) y adjuntar la documentación (DNI, certificado de empadronamiento, libro de familia o registro de parejas de hecho)

Algunas limitaciones para la solicitud del ingreso mínimo vital son los estrictos umbrales de renta o patrimonio o exigir una residencia legal en España.

Hay personas que por diversas causas no pueden acceder a la sede o simplemente no saben hacerlo, para esta gente hay otras formas de solicitarlo como por ejemplo llamando al 020, o por correo electrónico.

A la hora de hablar del marco normativo, la norma que lo regula como he dicho antes es la Ley 19/2021, de 20 de diciembre, que se encarga de los requisitos, los beneficiarios y el procedimiento. El objetivo de esta ley es prevenir el riesgo de la pobreza y exclusión de personas que viven solas o acompañadas.

El papel del Trabajo Social es fundamental para la detección, asesoramiento, tramitación y seguimiento de esta prestación. Desde el Trabajo Social queremos disminuir el riesgo de pobreza y de exclusión social así que es importante que asesoremos bien a las personas y las apoyemos para que puedan pedir esta ayuda. La ayuda económica puede ayudar a solventar la urgencia, pero la autonomía personal busca ayudar a fortalecer la autonomía del solicitante, acceso a empleo, etc.

El ingreso mínimo vital no es solo un trámite burocrático, sino que también es una herramienta de dignidad y justicia social, que ayuda a las personas en situación de vulnerabilidad.

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